La muerte es una Razón para vivir
¿Perder a una persona, o no saber de ella por un tiempo, significa el vacío implacable inundando nuestros días? Significa que hasta que no volvamos a tener contacto –o control- sobre ella no podremos hacer todo lo que estamos obligados día a día?,¿ no podremos satisfacer nuestras necesidades físicas, culturales, espirituales? En fin, no podremos vivir nuestra vida hasta que esa persona no vuelva con el aliento que con su ausencia se llevo, para volver a depositarlo en nosotros y así nosotros poder SER, poder existir…?
¿No somos capaces de tomar nuestra vida con tanto recelo que estemos dispuestos a hacer cualquier cosa por preservarnos a nosotros mismos, que en el fondo, somos todo lo que tenemos, lo primero con que contamos cuando buscamos las razones para decidir, para ser quienes somos, para vivir de una manera… o no vivir?
Entonces, hasta que esa persona vuelve a aparecer, qué somos? ¿somos?
¿Qué determina nuestra existencia?, ¿otra persona que tiene el poder sobre nuestras vidas y que no lo usa ni siquiera para hacernos el favor de que respiremos sin dolor?
¿Cuál es la razón para vivir? Vivir con otro, por otro que con su presencia y aún escasa entrega a nosotros nos motiva a hacer, a ser…?
Creo que si no podemos encontrar en nosotros la razón para vivir, y necesitamos depositarla en algo sobre lo que no tengamos control, una opción es la muerte.
La muerte nos dice “hasta acá tuviste tiempo y vida para aprovechar, recibir y dar; a partir de mi no hay nada, no se pueden deshacer lo hecho ni hacer lo omitido; a partir de mi, miras solo hacia atrás y ya no hacia delante. Ya no existe la esperanza de que las cosas sean mejores, sino el orgullo por lo bueno o el arrepentimiento por lo malo”.
Entonces la muerte es la razón para vivir, para que nos levantemos cada vez con más alegría en busca de un día enriquecedor, de una nueva relación, una nueva sintonía; para crecer, para entregar, para hacer felices a otros, para consolar, enseñar… para disfrutar todo lo conseguido, lo ganado y perdido. Que cada día digamos hoy voy a hacer algo, por que hoy vivo, y esta vida es mía, y hay un límite para disfrutarla, que no es otra persona, sino el irremediable fin.

Grciass! lo senti un poquito para mii te quiero amiga!